Una Violeta que no se lava ni se peina ni se baña

Apreciaciones de Tita Parra sobre la película "Violeta se fue a los cielos"

Le opere grafiche di Violeta Parra.

La musica, il canto, le décimas non sono le uniche forme di espressione artistica di Violeta Parra.
Dalle viscere della sognante e travolgente animosità dell’artista cilena nasce una nuova espressione artistica, che per la sua originalità espressa in colori e tessuti variopinti, marcherà a vita la sua carriera e la caratterizzerà per l’originalità delle sue composizioni.
I suoi quadri saranno destinati a fare da sfondo ad un intero continente con i suoi volti espressivi, la fantasia delle ambientazioni e delle proporzioni , le luci ed i piccoli particolari.
L’originalità delle cosiddette “arpilleras”, composizioni fatte a mano con ago e filo su tele e stoffe, finiranno esposte al Museo delle Arti Decorative del Palazzo del Louvre, assieme ai suoi quadri e alle sue sculture.
Le ambientazioni ed i criteri stilistici di Violeta Parra arrivano in Europa come una freccia scagliata dall’altra parte del mondo, portando un vento di umanità e di anticonformismo che attirerà giornali, televisioni ed stimatori di opere d’arte, tutti pronti a raccoglierne il significato ed a interpretarne il messaggio.
Ogni viso parla e dà a chi lo osserva la sua anima, il suo stato emotivo.
Il Cile è una terra ancora in parte sconosciuta agli occhi di chi abita oltre l’Oceano,
Violeta non ama glorie e non crede di capeggiare una rivoluzione contro chi detiene ancora un potere latifondista mentre in Europa escono le minigonne e si ballano le canzoni dei Beatels, ma di fatto le sue canzoni per mano alle sue opere pittoriche tracciano una strada che porterà a delle domande.
Vivere al di qua delle Ande significa tante cose: il mondo moderno è lontano dunque ciò che le tradizioni contadine hanno lasciato in Violeta quando andava tra i campi a registrare con la memoria e la sua chitarra stornelli e melodie, si ritrova oltre che nelle sue canzoni anche nell’ingenuità e nella genialità naturale che dipinge e tesse le scene di una vita privata, feste al ritmo di cueca, il ballo tipico Cileno, notti brave passate nella famosa Peña de los Parra assieme ai suoi due figli che come lei compongono, cantano e ballano.
Violeta Parra è in ogni colore o sembianza dei personaggi, per chi volesse cercarne il significato le sue parole chiavi potrebbero trovarsi in un verso di una sua tonada o in una melodia che oscilla tra nostalgia e disperata felicità.
Un mondo di sole e sangue, di amore per la vita…que me ha dato tanto…ma che ci lascia sgomenti lungo il suo inevitabile e fatalista fluire.
Oggi i suoi quadri e le sue arpilleras sono il tappeto che orna ogni tipo di iniziativa legata alla musica e alla cultura del Cile, i suoi particolari sono utilizzati da pubblicità, da copertine di libri e cd musicali.
La fondazione Violeta Parra quest’ anno donerà molte sue opere per un’esposizione permanente presso il Museo del Palazzo Presidenziale La Moneda a Santiago del Cile.
Quando un paese conosce il valore delle sue ricchezze va lontano.

Nápoles, Italia. 2007

Roberto Trenca, músico, poeta de Napolés. Traductor de Violeta y colaborador de la Fundación Violeta Parra en Italia.

La Obra Visual de Violeta Parra

La música, el canto, las décimas no fueron la únicas formas de expresión de Violeta Parra.
Desde las vísceras de la soñadora e incontenible furia de la artista chilena nace una nueva expresión artística, que por su originalidad, expresada en colores y tejidos multicolores, marcará su vida, su carrera y la caracterizará por la originalidad de sus composiciones. Sus cuadros están destinados a ser el fondo de un continente entero con sus giros expresivos, la fantasía de la ambientación y la proporción, la luz y lo pequeño y particular.
La originalidad de las llamadas, “arpilleras”, composiciones hechas a mano con aguja, hilo y tela, terminarán siendo expuestas en el Museo de Artes Decorativas del Palacio de Louvre, así mismo como sus cuadros y sus esculturas.
La ambientación y el criterio estilístico de Violeta Parra llegó a Europa como una flecha lanzada del otro extremo del mundo, trayendo consigo un viento de humanidad e inconformismo que atraerá a los periódicos, a la televisión y críticos de arte, todos listos para recoger el significado e interpretar el mensaje.
Cada rostro habla y entrega su alma a quien lo observa, su estado emotivo. Chile es una tierra todavía en parte desconocida a los ojos de quienes habitan más allá del océano. Violeta no ama la gloria y no cree dirigir una revolución contra el que posee el poder latifundista, esto mientras en Europa aparecen las minifaldas y se bailan las canciones de los Beatles y, de hecho, sus canciones y su obra pictórica trazan un camino que carga aquella exigencia.
Vivir a ese lado de los Andes significa tantas cosas: el mundo moderno está lejos, por lo tanto, lo que la tradición campesina dejó en Violeta cuando iba por el campo a registrar con su memoria y su guitarra décimas y melodías, se recupera en sus canciones algo más que la ingenuidad y la genialidad natural que describe y teje la escena de una vida privada, una fiesta al ritmo de la cueca, el baile típico chileno, las buenas noches pasadas en la famosa Peña de los Parra junto a sus dos hijos, que como ella compusieron, cantaron y bailaron. Violeta Parra es, a todo color, la semejanza del personaje. Para quien quisiese buscar el significado de sus palabras, la clave podría encontrarse en el verso de una tonada o en una melodía que oscila entre la nostalgia y la felicidad desesperada.
Un mundo sin sol ni sangre, de amor por la vida… que me ha dado tanto… pero que nos deja desmayos a lo largo de su fluir inevitable y fatal.
Hoy sus cuadros y sus arpilleras son el tapiz que adorna todo tipo de iniciativa relacionada con la música y la cultura de Chile, y su particular sonido es utilizado en la publicidad, de portadas de libros y de cedés musicales.
La Fundación Violeta Parra este año donará muchas obras suyas para una exposición permanente en el Museo del Palacio Presidencial La Moneda de Santiago de Chile. Cuando un país conoce el valor de su riqueza, va lejos.

Traducción: Silvana Angelini

 

Fundación Violeta Parra