Conozca a Violeta Parra, por Marina de Navasal, Revista Ecran, 1954.

¿Nombre completo?

Violeta Parra Sandoval: casada; tres hijos y otro en camino: Isabel, de quince años, canta y baila el género español (ahora es secretaria de su madre); Ángel once años, baila cueca (protagonizó un corto de EMELCO); y Carmen Luisa, de cuatro años, recita coplas populares. El marido de Violeta no es artista, pero colabora con su mujer en los programas radiales. Violeta es hermana de Nicanor Parra.

¿Profesión, lugar de trabajo, horario?

Cantante e Investigadora folklórica: actúa en Radio Chilena, los viernes y domingos a las 20:00 horas e interviene en el espacio “Chile Lindo”, de radio Cooperativa, los martes, jueves y sábados, a las 21:30 horas.

Detalles personales

Lo primero que impresiona en Violeta Parra son su franqueza y la seguridad con que habla del folklore. En seguida, se hace evidente su pasión por todo lo autóctono y su sincero deseo de ayudar a los demás para que interpreten y entiendan el folklore lo mejor posible. Violeta es modesta y sencilla, tanto en su charla como en su actitud.

¿Qué actividad artística desarrolló primero?

Entre los años 1935 y 1945 aprendí a cantar el género español. Nacida cerca de Chillán, vine a Santiago a estudiar a la Escuela Normal. Sin embargo, no alcancé a recibirme.

Mi interés por el folklore español nació a iniciativas de mi hermano mayor, y llegué a ganar un concurso, en 1944, como la mejor intérprete de ese género. Después de diez años “en esas leseras”, junto a mi hermana Hilda formé el dúo de las Hermanas Parra. Actuamos – Interpretando música chilena – en “Fiesta Linda” de radio Corporación; en Minería; y también grabamos en RCA Víctor canciones originales mías. En octubre de 1953 Hilda y yo nos separamos, y en diciembre de ese mismo año empecé a cantar en Radio Chilena, gracias a que Ecran me recomendó a Raúl Aicardi. Y, a propósito, considero que Raúl Aicardi es el mejor director de radio, sin discusión ninguna…

¿Cuándo aprendió nuestro folklore?

Desde que nací…En Malloa, a tres leguas de Chillán, había unas parientes lejanas mías que cantaban muy lindo; una de ellas, Lucrecia Aguilera, me enseñó la base de todo lo que sé ahora.

¿Tiene muchas composiciones originales?

Tengo sesenta composiciones originales. Algunas de ellas son triviales, pero “comerciales”, según el criterio de las casas grabadoras. La más popular- aunque no me gusta- es la guaracha “El funicular”. En el género serio tengo tonadas de corte folklórico, valses, etc. Escribo la letra y música.

¿Qué género compuso primero?

Las pallas. Tengo facilidad para improvisar, pero me resulta más fácil escribir.

He escrito doscientas cuarenta coplas sobre todo tipo de cosas. La copla tiene que ser ingeniosa, divertida, y sus versos se pueden decir o cantar.

¿Se mantiene en el campo la tradición de los payadores?

Ya lo creo, y los “poetas” populares son tan famosos y cotizados como los antiguos. Los palladores son orgullosos y cada uno se considera mejor que los demás; por ello una competencia de “pallas” es una verdadera lucha de ingenio. Uno de los palladores más famosos fue Xavier de la Rosa, que competía contra el Mulato Taguada.

También ha habido mujeres “palladoras”. Tal vez la más conocida es Rosita Araneda.

En el canto campesino, ¿interpretan hombres y mujeres los mismos géneros?

Hombres y mujeres pueden cantar lo mismo; pero por lo general los géneros de canciones se dividen por sexos. Los cantos masculinos son “a lo divino”: con versos en décimas. Se interpretan en diversas circunstancias: velorios de “angelitos”, “por padecimiento del Señor”, “madre amorosa”, “despedida del niño”, y toda clase de temas bíblicos. La letras son serias y los versos a lo “(humano)” en broma. Se conoce que son escritos por hombres en plan de diversión, pero jamás interpretados seriamente. En cuanto a las mujeres, cantan por lo general la tonada, que es triste, de lamento. La más antigua y auténtica de todas es “la tonada de coleo”, en la que el último verso de la cuarteta sirve de comienzo al siguiente.

Un ejemplo tradicional de “la tonada de coleo”, es el siguiente:”Amada prenda querida, / que ha sido mal pagadora,/ tanto como te quería,/ te tenía en la memoria,/ con el fin de no olvidarte,/ mas ahora lo he sabido/ que tu amor está en otra parte/.Un ejemplo de “a lo divino” es: “Dios entregó a padecer/sin tener culpa ninguna,/atado en una columna,/ humilde por su querer, / ahí en la cruz llegó a ver,/trabájenla con empeño,/ amistoso y halagueño/, la mira y la deja así,/ Si no ha de ser para mí,/ no quiero prenda sin dueño”.

¿Cantan y tocan de manera diferente los hombres de las mujeres?

Los varones tocan el “guitarrón”, una guitarra con veinticinco cuerdas. Suena como orquesta, pero se puede imitar la guitarra, un anciano de ochenta años, que vive en Barrancas, me enseñó a tocar a la manera del guitarrón…Las mujeres tocan la guitarra y cantan impávidas, sin un gesto ni un movimiento. Es como si cantar les diera vergüenza y esconden el rostro detrás del brazo de la guitarra. Toda la emoción que sienten está en la garganta. Las “cantoras” de pueblo ponen más picardía en su interpretación; pero al hacerlo, se alejan del auténtico folklore. Sin embargo, las mujeres suelen invadir el canto “masculino”, y así hay “cantoras” “a lo divino” de mucha fama.

En San Javier de Loncomilla vive una señora que da lecciones a los “cantores”. De ella aprendió doña Rosa Lorca, quien me enseñó a mí. Hay por lo menos seis maneras diferentes de cantar “a lo divino”. Las variaciones, por lo general, ocurren por razones geográficas. El investigador Patricio Ríos – con quien me he asociado – viajó a Marchigue (ramal de Pichilemu) con una máquina grabadora, a captar las melodías de la región, que resultaron muy diferentes a las de San Javier, a las de Barrancas o Carrascal. En realidad, el folklore tiene una riqueza fantástica, casi totalmente ignorada.

¿Puede afirmarse que el folklore se mantiene igual a través de los años?

Transmitido de boca en boca, por generaciones, el folklore auténtico sigue siendo siempre igual y se le interpreta con la seriedad que corresponde. Hay gente que supone, por ejemplo que los “velorios de angelitos” (velorios de niños hasta cinco años) son pretextos para beber. Pero ése es un error: los hombres beben cuando se les da la gana en el campo o en el pueblo y no necesitan pretexto para ello. Los “velorios” son una tradición trágica y sentimental, absolutamente seria y auténtica, que se mantiene como un ritual. Suele haber ruedas de seis y ocho cantores, que interpretan décimas “a lo divino”, sentados alrededor del “angelito” (el pequeño cadáver), vestido y con alas a la espalda, como si estuviera vivo. La madre no debe llorar, pues si lo hace su hijito muerto no irá al cielo…

¿Qué intérprete folklórico prefiere?

La única intérprete verdadera es Margot Loyola. ¡Qué pena me da ver a tantos elementos de calidad, como el dúo Rey-Silva, el Dúo Bascuñán- Del Campo, Margarita Alarcón y otros, que no tienen una orientación clara respecto a cómo es el folklore! Me gustaría poder formar un curso de orientación histórica de la canción chilena, dónde los intérpretes pudieran aprender el verdadero folklore y la manera de interpretarlo, sus raíces. Lo haría con toda el alma y sin cobrar un centavo. Es un crimen que intérpretes de calidad estén cantando- y grabando-mambo, etc. No tengo voz como cantante, pero imagino que una voz hermosa como la de Margarita Alarcón podría sacar partido a nuestro auténtico folklore. Y no pretendo tampoco ser una verdadera entendida en el folklore, porque mi sueño sería recorrer el país entero, empapándome en su música para conocerla, y luego darla a conocer a los demás.

Ecran, 1220, 8/6/1954: 18 y 20.

 

Fundación Violeta Parra